500-1500 d.C.

Córdoba, Sucre

La cuenca del río Sinú junto con la depresión momposina (las partes bajas de los ríos San Jorge, Cauca y Magdalena) conformaban un mismo territorio. La mayor parte de la región es sabana pobremente drenada (Edit 1984: 77-86; Gordon 1983: 13-20); allí es frecuente la formación de meandros de ríos, de sedimentos enriquecidos, con variedad de quebradas y caños para el transporte fluvial, con ciclos anuales de escasez y abundancia de agua. Había gran riqueza de aves acuáticas, reptiles y peces. Las sequías y lluvias subían y bajaban el caudal de los ríos, marcando un flujo de temporadas que moldea los modos de vivir, antiguos y contemporáneos, en lo que Fals Borda describe como una "cultura anfibia" (1 984: 25b). Las respuestas de los antiguos habitantes a estas variables ambientales moldearon algo de la historia de los cacicazgos prehispánicos en la región.

Las actividades religiosas podrían haber sido una de las motivaciones que llevaron a la gente a emprender peregrinaciones de trabajos para construir los túmulos que luego funcionarían como lugares sagrados. Se podría imaginar a un agricultor prehispánico de cam pos elevados en un viaje piadoso desde Panzenú a Finzenú, acercándose a los cúmulos de Betancí los cuales se destacan sobre la sabana, visibles desde kilómetros debido a la tierra roja intencionalmente usada para revestir su superficie, al parecer, para simbolizar las fuerzas de la vida y la muerte (Fals Borda 1984:28b; Kerguelén 1990).

De la representación de figuras humanas en arcilla se podría deducir la continuidad de una unidad de tenencia de la tierra y de un grupo de descendencia. Tal noción se basa parcialmente en los argumentos de Mary Douglas de que el cuerpo humano se usa para simbolizar el cuerpo político y la estructura social (Wuthnow et al. 1984: 77-132).

Las representaciones realistas de mujeres y hombres sobre ollas y cuencos con bases cónicas altas pueden haber aparecido simultáneamente con el aumento en la construcción de campos elevados y zanjas-canales y, por ende, con un mayor valor de la tierra. Los fundadores de linajes serían representados en arcilla para que los herederos de una estirpe de residentes cerca a los campos elevados y a los cúmulos pudieran justificar su sistema de descendencia y su reclamo por la mejor tierra agrícola de las llanuras aluviales (Roosevelt 1987: 160).

El caso Sinú-San Jorge parece diferenciarse de otros antiguos cacicazgos de Colombia en que la religión pudo haber estado muy centralizada. Para comprender mejor los cacicazgos del Sinú-San Jorge e intentar comparaciones más precisas, los arqueólogos tienen que desarrollar un enfoque que, para parafrasear a Flannery y Marcus (1976:383), va más allá de un materialismo no mental o de la glorificación de un simbolismo separado de la producción, el intercambio y la agricultura.

ARTE DE LA TIERRA. Sinú y Río Magdalena

Maternidad
1400 d.C.
Córdoba

Olla ceremonial antropomorfa
1500 d.C.
Córdoba

© 2010 Fondo de Promoción de la Cultura | Recomendar este sitio

Usted es nuestro visitante No. contador de visitas