800-1500 d.C.

Magdalena Medio

El registro arqueológico del valle del río Magdalena demuestra que la región constituyó, durante varios milenios, una casi ineludible ruta natural que emplearon poblaciones migrantes o expansivas del norte de Suramérica. Pese a ofrecer un hábitat principalmente selvático y ribereño, su hoya, segmentada por las cordilleras Oriental y Central, contiene un inigualable mosaico ecológico determinado por gran variedad de pisos térmicos dentro de un ámbito geográfico reducido. El valle del río Magdalena, pródigo en recursos alimenticios, en ocasiones se convirtió en asiento temporal de una generación de migrantes, pero con frecuencia albergó de manera permanente a diversas poblaciones humanas que portaban gran variedad de manifestaciones culturales. El registro arqueológico de la zona revela la presencia de diversos niveles de subsistencia con una sucesión no lineal de etapas históricamente significativas que se desarrollan desde el Paleoindio hasta los Cacicazgos Formativos. Igualmente, vestigios arqueológicos claramente recurrentes o diferenciados se agrupan en horizontes o tradiciones alfareras que se expanden a través de su hoya o se desarrollan en un lugar de ésta durante siglos. En cuanto al Horizonte de Urnas Funerarias, las encontradas en el valle medio del río Magdalena son las mejor caracterizadas. Las más recientes investigaciones revelan que en la zona hay superposición de culturas de variada antigüedad, pese a que es aún preciso recuperar yacimientos integrales que demuestren secuencias estratigráficas de habitación. Las Urnas Funerarias, indiscutiblemente constituyen el elemento arqueológico distintivo de la hoya del río Magdalena, desde la parte alta de su cuenca, en la región de San Agustín y Tierradentro, hasta su desembocadura en el delta de Salamanca. Sin embargo, esta práctica mortuoria, parece pertenecer a por lo menos dos "horizontes arqueológicos" cuya relación espaciotemporal aún es incierta, particularmente con respecto al más temprano de ello. Por cierto, las fechas existentes sobre la región se reducen a unos cuantos sitios arqueológicos: Guaduero, en el municipio de Guaduas, donde se ha documentado una alfarería peculiar fechada en 150 a. de J. C. y 300 a, de J. C. (Hernández y Cáceres 1983); Colorados, en el municipio de Puerto Salgar, fechado con el método de radiocarbono en 1130 d. de J. C. (Castaño y Dávila 1982), sitio representativo del Complejo Cerámico Colorados y corresponde al Horizonte de Urnas Funerarias del medio Magdalena, evidentemente diferenciados de Guaduero. En el valle del río La Miel se obtuvieron dos fechas, 990 y 1150 d. de J. C., una de las cuales se asocia directamente con el Horizonte de Urnas (Castaño 1985). Recientemente se obtuvieron cuatro fechas en la región del río Carare ubicadas entre 910 y 1310 d. de J. C. asociadas no sólo con el Horizonte de Urnas Funerarias sino también con una gran industria lítica (López, C. 1990). ARTE DE LA TIERRA. Sinú y Río Magdalena  

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